THE BLOG

13
Jun

Técnicas para motivar a los empleados

Grandes empresas con presencia global, como Google, Apple o Facebook, saben que su principal valor reside en una plantilla cuidadosamente seleccionada y en motivar a los empleados.

Eso no pasa solo por un sueldo acorde, como nos enseñan las empresas mencionadas. Con oficinas equipadas a la última, mucha atención a lo que el personal tenga que decir y otras ventajas, nadie se sentirá tentado a irse a la competencia.

Cómo motivar a los empleados

1. Puesto según el perfil

Si una persona ha invertido tiempo y esfuerzo para adquirir determinadas competencias y tener un perfil determinado, es porque le gustaría desempeñar funciones relacionadas con ello. Y, si le gusta lo que hace, será más fácil que rinda.

Motivar a los empleados pasa, en primer lugar, por permitirles que se desenvuelvan en los puestos adecuados a su perfil, contando experiencia y formación. Siempre estimulándoles para que sigan aprendiendo.

2. Reconocimiento al trabajo

No se trata de regalar los oídos, es de justicia reconocerlo cuando un trabajo está bien hecho. Mejor aún si ese reconomiento es público, por ejemplo, en un evento de la empresa. Sirva para motivar a los empleados, para que asuman la filosofía de la compañía y hagan suyos sus objetivos.

3. Flexibilidad

Los horarios españoles se han puesto mucho en el punto de mira en los últimos años. Se han comparado con los de otros países europeos, así como la productividad, y los resultados han sido reveladores.

Motivar a los empleados es también ofrecerles flexibilidad horaria en la medida de lo posible, y darles facilidades para que puedan conciliar su vida laboral y familiar.

4. Participación constante

Los buenos líderes no tienen miedo a perder autoridad, asumen que su función es de cohesión de equipo y de guía en el desarrollo de proyectos, sin imponer. Por eso permanecen siempre en escucha activa, preguntan opiniones a sus trabajadores. Sin duda, eso también es motivar a los empleados, que saben que, al menos, tienen voz.

07
Jun

Cómo aplicar la Inteligencia Emocional en el Trabajo

La inteligencia emocional, aunque se trata de un concepto fruto de la hipótesis, hace alusión a la capacidad que tiene alguien de seleccionar y trabajar sus emociones y las de quienes a su alrededor, a fin de conseguir resultados positivos. Se ve, por lo tanto, como una habilidad muy apreciada en el trabajo.

La inteligencia emocional en el trabajo

En toda lista recopilatoria de las características del buen líder se incluye la inteligencia emocional o, al menos, una de sus facetas. Hay quien atribuye a esta capacidad, de hecho, un 65% de éxito laboral de una persona.

La inteligencia emocional consta de la autoconciencia, que es la capacidad de autocontrol y reconocimiento de las habilidades y fortalezas propias y ajenas. También se engloba en ella la automotivación, la fe que se tiene en uno mismo y cómo esta se proyecta a los demás.

La empatía es otra de las capacidades clave de quienes se consideran emocionalmente inteligente. Es poder ponerse en el lugar de la otra persona, saber percibir qué pueden sentir los que están a su alrededor.

Todas ellas, sin duda, características muy valoradas en el ámbito empresarial.

Cómo aplicar en inteligencia emocional

Para aplicar la inteligencia emocional en el trabajo la persona necesita conocerse bien a sí misma, aprender a manejar sus emociones y a no dejarse llevar por ellas, sino por la razón. Debe conseguir estimularse a sí mismo y a quienes están a su alrededor para alcanzar objetivos, lo que además requiere un estado cosntante de observación de actitudes y gestos, además de saber escuchar y comunicar.

El manejo de las emociones requiere un proceso largo de trabajo. Para conseguirlo, hay personas que se ven obligadas a visitar a un especialista, aunque combatir el estrés también es clave fundamental. El ejercicio físico, por ejemplo, siempre viene bien para esto último.

01
Jun

Así cambiarán las relaciones laborales para 2020

Las estrategias que más se están empleando y valorando en la actualidad indican que habrá continuidad y más innovación. Eso cambiará mucho las relaciones laborales en los próximos años, de forma que podamos hablar de un cambio radical para 2020.

Cambios destacables en las relaciones laborales

1. Más flexibilidad e informalidad

El mundo empresarial se adaptará a la idiosincracia de las nuevas generaciones, esos millennials que han nacido ya con los crecientes y omnipresentes entornos digitales, a quienes pertenece también el know-how.

¿En qué se traducirá esto? Primero en flexibilidad, tanto de horarios como de lugar de trabajo. Crecerán los nómadas digitales, quienes no tienen un lugar fijo de residencia y llevan su empleo con ellos allá donde van. Se observará también en detalles de menor calado, como la vestimenta.

2. Procesos más abiertos y transparentes

Las relaciones laborales también darán mayor protagonismo al trabajador, incluso cuando aún sea candidato. Se han denunciado con firmeza y sometido a escarnio público esas ofertas de trabajo abusivas, y las empresas han entendido que la transparencia es un valor apreciado desde los mismos procesos de selección.

Esto significará también mayor apertura a diferentes capacidades, mayor diversidad de trabajadores en las filas de una empresa.

3. Más protagonismo de las redes sociales

Hace mucho que las empresas, incluso las más pequeñas, dejaron de preguntarse por la idoneidad de tener o no página web. Se convencieron de que era lo ideal, como hoy cada vez más se convencen de la necesidad de tener perfiles en redes, y que estos sean activos.

Allí se pueden encontrar jóvenes que no solo sean potenciales clientes, sino también empleados. Muestran valor a través de sus espacios, interactuando con las marcas.

4. Menos autoridad

En las relaciones laborales se entenderá que lo importante no es imponer autoridad, sino saber cómo potenciar y aprovechar el talento de cada cual. Sin miedo a que ello indique vulnerabilidad. Es más, la escucha activa y el reconocimiento a lo que sabe la otra persona serán actitudes muy respetadas.