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28
Oct

Habilidades de un líder con inteligencia emocional

El liderazgo es uno de los atributos más perseguidos entre los responsables de recursos humanos de todas las empresas. La capacidad de liderazgo se muestra a través de muchos factores, pero sin duda la inteligencia emocional es uno de ellos. A continuación os mostramos cuáles han de ser las habilidades de un líder con inteligencia emocional necesarias para formarse como buen profesional.

Autoestima

Respetarse a uno mismo y comprender fortalezas y debilidades es absolutamente necesario para avanzar como líder.

Mejora continua

La actualización es otra de las habilidades de un líder con inteligencia emocional. Buscar siempre la mejora continua e imponerse objetivos cumplibles pero ambiciosos permiten que la organización crezca.

Autoconocimiento

Conocerse a uno mismo, comprender las propias emociones y la causa que los provoca es también importante. De ese modo seremos conscientes de cuál es nuestro límite.

Mostrarse ante los demás

Expresar abiertamente nuestros sentimientos de forma verbal y no verbal, ser cercano con los demás.

Asertividad

La asertividad es la capacidad de expresar ideas, sentimientos o creencias sin ofender, de manera respetable y no ofensiva.

Independencia

Por independencia nos referimos a la capacidad de mostrarnos autónomos e independientes, sobre todo en el aspecto emocional.

Relaciones interpersonales

Otra de las habilidades de un líder con inteligencia emocional es ser capaz de mantener relaciones positivas con el resto de empleados o miembros del equipo. Totalmente necesaria para crear un buen ambiente de trabajo.

Empatía

La empatía es la capacidad de reconocer, comprender y valorar cómo se sienten las otras personas. Mostrarse empático significa atender de manera respetuosa los sentimientos de los demás.

Responsabilidad social

Contribuir voluntariamente a la sociedad, al bienestar de los demás. Esto obliga a actuar de manera responsable y tener conciencia social y actitud cívica.

Flexibilidad

La flexibilidad podemos mostrarlo adaptando nuestras emociones, comportamientos y decisiones a circunstancias desconocidas, impredecibles y dinámicas.

Tolerancia al estrés

Por tolerancia al estrés nos referimos a la capacidad de adaptarse a situaciones estresantes o difíciles y tener el convencimiento de poder manejar estas situaciones.

Optimismo

El optimismo se muestra manteniendo esperanzas, resistencia y buena actitud a pesar de los reveses o los problemas que surgen en el día a día.

Capacidad resolutiva

La resolución de problemas es fundamental, e incluye la capacidad de entender cómo las emociones afectan la toma de decisiones.

Ser realista

Es importante mantenerse siempre la objetividad y la rigurosidad, ver las cosas como realmente son. Esta capacidad implica reconocer cuando las emociones o prejuicios personales que pueden hacer que un líder sea menos objetivo.

Mantener el control

La última de las habilidades de un líder con inteligencia emocional es la capacidad de control. Saber resistir, retrasar un impulso o evitar actuar de manera apresurada y con la cabeza en caliente es absolutamente necesario.

15
Oct

El 42 % de los trabajadores en España cree que necesita ayuda para mejorar su empleabilidad

El 42% de los trabajadores en España asegura necesitar consejo de un experto en Recursos Humanos para aumentar su empleabilidad.

Así lo pone de relieve un estudio de Randstad sobre la percepción que tienen los ocupados sobre la formación y la empleabilidad, y la relación existente entre ambas, para el que ha utilizado datos de su último Workmonitor.

Según Randstad, la tasa de ocupados que necesita este asesoramiento en España es la cuarta más elevada de Europa, superada por Grecia (53 %), Francia (49 %) e Italia (48 %).

La compañía de Recursos Humanos destaca que todos los países del sur de Europa, los más castigados en materia laboral por la recesión económica dentro de la Unión Europea, registran las tasas más elevadas de este colectivo de profesionales, situándose todos ellos por encima de la media europea (35 %).

Estos cuatro países han alcanzado elevadas tasas de desempleo, superando en algunos casos el 25 % (España y Grecia), por lo que, durante varios años, los profesionales han visto mermada sus opciones de acceso a un puesto de trabajo, y ahora, con la recuperación económica y la reactivación del mercado laboral, consideran que necesitan ayuda de especialistas en Recursos Humanos para poder acceder a nuevas oportunidades laborales u orientación en materia de empleo para saber hacia dónde dirigir sus esfuerzos a la hora de formarse.

Fuera de Europa, Estados Unidos es el país con mayor índice de profesionales que afirman necesitar ayuda de un especialista (82 %), seguido de China (77 %). A gran distancia se sitúan Japón (40 %) y Australia (34 %).

El 93 % de empleados piensan que su formación es responsabilidad propia

El 93% de los ocupados en España opina que la formación es responsabilidad de uno mismo. Esta cifra es dos puntos porcentuales mayor que la media de Europa (91 %) y superior a la registrada en Alemania (92 %) o Reino Unido (92 %).

A pesar de que las empresas han incrementado la incidencia en este campo a través de políticas de formación y capacitación de empleados, los profesionales aún piensan que la responsabilidad es de uno mismo.

Por encima de España y de la media europea, se sitúan Italia (94 %), China (94 %), Noruega (94 %) y Austria (94 %). Al mismo nivel que España están Australia y Portugal.

En el lado contrario, registrando las menores tasas, se encuentran Países Bajos (90 %), Grecia (89 %), Luxemburgo (86 %), Francia (85 %) o Bélgica (84 %). Las dos últimas posiciones son para Estados Unidos (81 %) y Japón (78 %).

Otra de las conclusiones del destacadas por Randstad es que la empleabilidad está estrechamente ligada con la formación, ya que así lo afirma el 94 % de los empleados en España, que aseguran que a mayor nivel formativo, mayor es la capacidad de acceder a un empleo.

En el resto de países europeos, Portugal e Italia ocupan la primera y la segunda posición, con tasas del 97 % y un 96 %, respectivamente. En la tercera y cuarta posición se encuentran España (94 %) y Grecia (93 %).

 

Fuente: RRHH press