06
Jul

Aprende a gestionar las emociones y sentimientos

La educación emocional es una buena manera de enseñar a las personas a gestionar las emociones, que es a su vez un modo de que ganen confianza en sí mismos, gestionen mejor su impulsividad y ocurran menos episodios de estrés.

Las personas actuamos en función de los sentimientos que tenemos: sentir, pensar y actuar. Por esa razón es importante enseñar a las personas, sobre todo cuando son niños, a gestionar sus emociones y sentimientos, a controlarlos. Para ello, en la etapa escolar es necesario que los profesores se impliquen a la hora de educar las emociones de los alumnos.

La inteligencia emocional como vía para gestionar las emociones

Gracias al desarrollo de la inteligencia emocional, las personas pueden aprender a conocer sus emociones y regularlas de manera apropiada. Esta forma de inteligencia permite desarrollar competencias como la autoestima, la autoconfianza y la motivación personal. Educar los sentimientos y aprender a gestionar las emociones sirve también para controlar la impulsividad, tolerar la frustración, gestionar mejor el estrés y convertirnos en personas más empáticas.

La importancia de educar el cerebro

Según afirma Rafael Bisquerra. Experto en educación emocional, los seres humanos somos analfabetos emocionales, la educación del conocimiento de uno mismo sigue siendo la principal asignatura pendiente y es la vía para aprender a gestionar las emociones.

Tanto personas adultas como niños tenemos problemas para mantener la concentración sin desconectar, pero esto se puede solucionar a través de ejercicios como meditación, la respiración o incluso la lectura, según establece la escritora Begoña Ibarrola.

El sistema educativo

El propio Bisquerra cree que el autoconocimiento debe ser la base del sistema educativo. En el caso dela educación en niños y adolescentes, cada vez son más centros los que comienzan a introducir nociones de educación emocional en colegios e institutos.

Estos programas de educación emocional tienen tres áreas bien diferenciadas: la sensibilización y concienciación de toda la comunidad educativa para aprender a gestionar las emociones; la formación a través de la colaboración de la comunidad educativa y la administración; y la puesta en práctica de estos nuevos métodos de enseñanza.

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